Si nos vamos a las especialidades que menos ganan nos
encontramos a pediatras ($ 189.000), médicos de familia ($ 195.000), y
endocrinólogos e internistas (ambos a $ 196.000).
Por supuesto, los datos pueden variar en nuestro país, pero
da una buena idea de cuáles son las especialidades médicas mejor “valoradas”,
al menos económicamente. Si estudias alguna de ellas puedes terminar trabajando
en el mejor hospital del mundo.
Las hemorragias exteriorizadas se originan en el interior
del organismo, pero la sangre fluye hacia el exterior a través de algún
orificio natural. Este tipo de hemorragias pueden manifestarse por el oído, en
la orina, por la nariz, por la boca, por el ano y por la vagina.
Hemorragias por el oído (otorragias)
Habitualmente, las otorragias no revisten gravedad. Sin
embargo, cuando la pérdida de sangre es constante y, sobre todo, si la persona
ha sido víctima de un traumatismo en la cabeza, es probable que el origen de la
hemorragia sea una fractura en la base del cráneo.
¿Qué no hacer ante otorragias?
No debemos intentar detener la hemorragia.
Tampoco es recomendable tapar el oído.
¿Qué debemos hacer ante otorragias?
Activar el sistema de emergencias médicas.
Acostar a la víctima sobre el lado de la hemorragia a fin de
facilitar la salida de la sangre.
Controlar los signos vitales.
Garantizar la adecuada movilización de la víctima, para
evitar daños en el sistema nervioso central.
Hemorragias en la orina (hematurias)
Las causas de la presencia de sangre en la orina son
diversas, y se clasifican de la siguiente manera:
Causas renales:
Traumáticas. Contusiones, heridas o cálculos renales.
Tóxicas. Anticoagulantes, antibióticos.
Infecciosas. Infección renal.
Neoplásticas. Carcinoma.
Intrínsecas. Patología renal.
¿Qué debemos hacer ante hematurias?
Debemos prestar atención a este tipo de hemorragias.
Trasladar al paciente a un centro médico.
Hemorragias nasales (epistaxis)
Las hemorragias nasales pueden ocurrir comúnmente por:
Golpes o traumatismos directos que provocan la fractura del
tabique nasal.
Rotura de alguna pequeña arteriola producida por la tos,
estornudos, exposición prolongada al sol, rascado de la parte interna de la
nariz, sequedad ambiental excesiva.
Patologías tales como la hipertensión arterial, gripe o
enfermedades de la sangre.
¿Qué no hacer ante epistaxis?
No inclinar la cabeza hacia atrás ni presionar sobre el
hueso. De hacerlo, existe riesgo de que la sangre pase a la faringe y provoque
vómitos, o de que se formen coágulos que lleguen a las vías respiratorias.
No sonarse ni rascarse la nariz por dos o tres días, para
evitar un nuevo sangrado.
¿Qué sí debemos hacer ante epistaxis?
Sentar al accidentado con la cabeza ligeramente inclinada
hacia adelante, a fin de evitar la posible inspiración de coágulos o de la
propia sangre.
Presionar inmediatamente por debajo del hueso de la nariz,
del lado de la narina que sangra, durante 5 minutos e ir aflojando la presión
lentamente.
Taponar la fosa nasal correspondiente con una gasa empapada
en vaselina, dejando una parte de la gasa fuera del orificio, a fin de
facilitar su remoción, si fuera necesario.
Presionar nuevamente por debajo del hueso de la nariz.
Después de 30 minutos comprobar que no haya sangrado anterior (por la nariz) ni
posterior (por la garganta) y si la hemorragia se detuvo, retirar la gasa.
Trasladar al accidentado a un centro médico en caso de que
la hemorragia no se detenga.
En las hemorragias internas, la sangre que se pierde debido
a la rotura de algún vaso sanguíneo se vuelca hacia el interior del organismo.
Estas hemorragias son difíciles de reconocer, ya que no hay evidencias visuales
de sangrado. Pero se puede sospechar de su existencia por el tipo de accidente
y los síntomas del accidentado.
¿Qué hacer ante estas hemorragias internas?
Activar el sistema de emergencias médicas.
Tranquilizar al accidentado.
Controlar los signos vitales.
Acostar boca arriba a la víctima, con las piernas elevadas y
los brazos estirados.
Aflojar todo aquello que comprima al accidentado, para
mejorar la circulación.
Cubrir al accidentado con una manta.
Iniciar las maniobras de soporte vital básico, como el RCP.
¿Cuáles son los síntomas de las hemorragias internas?
Hay síntomas que pueden hacernos sospechar que se produjo
una hemorragia en un órgano interno, aunque muchas veces esos síntomas aparecen
de manera tardía. La existencia de síntomas depende de la cantidad de sangre
que se pierda.
Si la cantidad de sangre es poca, por lo general no aparecen
síntomas. En caso contrario, pueden aparecer algunos de los siguientes
síntomas:
Palidez
Sudoración fría
Pulso rápido y débil
Dificultad para respirar
Pérdida del conocimiento
Somnolencia
Incoherencia
Hipotensión
Debilidad
¿Qué causas generan hemorragias internas?
Traumatismo de tórax. Puede producir una hemorragia en la
cavidad pleural (hemotórax) o en el pericardio (hemopericardio).
Traumatismo en abdomen. Puede ocasionar hemorragia
intraperitoneal o extraperitoneal.
Traumatismo de cráneo. Puede ocasionar un sangrado en el
cerebro (hemorragia intracerebral), en el espacio alrededor del cerebro
(hemorragia subaracnoidea) o un coágulo de sangre dentro del cráneo, que causa
presión (hemorragia subdural).
Lesiones articulares. Pueden producir hemorragias en las
cavidades artículares (hemartrosis).
¿Qué no debemos hacer ante una hemorragia externa?
1)No debemos utilizar la compresión directa cuando el sangrado
sea consecuencia de una fractura expuesta
2)Tampoco debemos aplicar un torniquete. Esta técnica,
actualmente en desuso, conlleva el riesgo de producir lesiones graves en el
miembro afectado, debidas a la compresión intensa y sostenida.
¿Qué sí debemos hacer ante una hemorragia externa?
Usar guantes descartables. Si no hay a mano, utilizar una
bolsa de plástico limpia.
Acostar a la persona en un lugar seguro.
Localizar la lesión, a fin de determinar el tipo de
hemorragia.
Mantener en su lugar cualquier objeto que esté clavado.
Presionar directamente sobre la herida con apósitos limpios
y estériles. En su reemplazo, se pueden utilizar gasas o cualquier tela limpia
(pañuelos, remeras, camisas, trozos de sabanas, etcétera)
Colocar otro apósito sobre el primero, si fuera preciso.
Rodear la herida con una venda compresiva, sin retirar los
apósitos con los que se realizo la presión.
En el caso de que continúe
sangrando, colocar otra venda más, sin quitar la anterior.
Llamar al servicio de emergencias médicas.
Trasladar al accidentado a un centro médico, si fuera
necesario.
Recordar que si la sangre brota de forma lenta, el sangrado
cederá fácilmente cuando se presione la herida de forma abundante o a
borbotones, debe presionarse la herida con firmeza durante un lapso mayor.
¿Cómo aplicar un vendaje sobre hemorragias?
El denominado vendaje compresivo es utilizado para sujetar
los apósitos que se emplean en la detención del sangrado durante una
hemorragia.
Para este tipo de vendaje se indican las vendas de rollo (en
general, de algodón) de distintos anchos, dependiendo de la zona que se deba
vendar; las angostas sirven para las manos y las muñecas; las medianas, para
los brazos y los tobillos; las anchas, para las piernas.
Es el sistema de conexiones venosas y arteriales que
transportan la sangre a los órganos del cuerpo. Está formado por el corazón,
los vasos sanguíneos (venas, arterias y capilares) y la sangre.
Sistema digestivo:
Es el sistema encargado del proceso de la digestión que es
la transformación y la absorción de los alimentos por las células del
organismo. La función que realiza es el transporte de los alimentos, la
secreción de jugos digestivos, la absorción de los nutrientes y la excreción.
Sistema endocrino:
(Sistema hormonal) Es el sistema que produce hormonas que
son liberadas a la sangre y que regulan algunas de las funciones del cuerpo
incluyendo el estado de ánimo, el crecimiento y el metabolismo.
Sistema inmunológico
(Sistema inmunitario) Es el sistema que permite proteger
contra enfermedades identificando y matando células patógenas y cancerosas.
Sistema linfático:
Es el sistema de conductos cilíndricos parecidos a los vasos
sanguíneos que transporte un líquido transparente llamado linfa. Unas funciones
del sistema linfático incluyen formar y activar el sistema inmunitario y
recolectar el quilo (un fluido producto de la digestión de las grasas de los
alimentos ingeridos). El sistema linfáctico está compuesto por los vasos linfáticos,
los ganglios, el bazo, el timo, la linfa y los tejidos linfáticos (como la
amígdala y la médula ósea).
Sistema muscular:
Es el sistema que permite que el esqueleto se mueva, se
mantenga estable y dé forma al cuerpo. El sistema muscular sirve como
protección para el buen funcionamiento del sistema digestivo y otros órganos
vitales.
Sistema nervioso:
Es el sistema de conexiones nerviosas que permite transmitir
y tener información del medio que nos rodea.
Sistema óseo:
Es el sistema de apoyo estructural y protección a los
órganos internos mediante huesos.
Sistema reproductor:
Es el sistema que está relacionado con la reproducción
sexual.
Sistema respiratorio:
Es el sistema encargado de captar oxígeno y eliminar el
dióxido de carbono procedente del anabolismo celular. Las fosas nasales son
usadas para cargar aire en los pulmones donde ocurre el intercambio gaseoso.
Sistema urinario:
(Sistema excretor) Es el sistema que tiene la función de
expulsar los desechos que ha dejado el proceso digestivo.
Es una enfermedad crónica causada por una inflamación
constante en las vías respiratorias. Algunos síntomas incluyen espasmos
pulmonares, sibilancias y falta de respiración. Las alergias, infecciones y
contaminación pueden causar ataques de asma.
Este padecimiento generalmente comienza en la infancia y es
necesario tratarlo de manera inmediata ante los primeros signos, de otra forma
pueden empeorar y llegar a ser fatales.
Aunque no existe una cura definitiva, los avances médicos
han permitido que esta enfermedad sea manejable.
2. EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)
A nivel mundial, las EPOC se encuentran en 4º lugar de
mortalidad. En nuestro país, se ubican entre el 4to y el 6to lugar.
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica es un término que se
utiliza para identificar varias enfermedades respiratorias que causan la
imposibilidad de exhalar normalmente. Los síntomas pueden ser confundidos con
envejecimiento gradual, ya que puede tardar años en desarrollarse.
Esta condición suele ser causada por el tabaquismo, factores
genéticos y contaminación.
3. Bronquitis
Se divide en bronquitis aguda y crónica. La bronquitis
crónica es un tipo de EPOC que se enfatiza por una tos igualmente crónica. Por
otro lado, la bronquitis aguda es causada por un virus.
En ambos casos, la membrana mucosa en los pulmones se
inflama en el pasaje bronquial. Esto causa hinchazón que impide el paso del
aire a los pulmones. Para tratarla, el procedimiento debe ser consistente y
constante.
4. Enfisema
Esta enfermedad es otro tipo de EPOC. La causa más común es
el tabaquismo y los que tienen este padecimiento presentan problemas al exhalar
el aire de los pulmones.
El enfisema evoluciona lentamente conforme pasan los años y
no tiene cura. El humo del cigarro daña los sacos de aire de los pulmones a un
punto en que no se pueden regenerar por sí mismos; por lo tanto, dejar de fumar
reduce la velocidad de progresión.
5. Cáncer de pulmón
De todos los tumores malignos, el cáncer de pulmón es la
principal causa de muerte en México. Ya que tiene la posibilidad de
desarrollarse en cualquier parte de los pulmones, es difícil de detectar.
Los tumores interfieren con la función regular de los pulmones,
aunque los síntomas pueden tardar años en aparecer; algunos de ellos son: tos
crónica, cambios en la voz, respiración rasposa y toser sangre, entre otras.
6. Neumonía
Esta enfermedad es causada por una infección en los sacos
pulmonares. La infección puede ser causada por una bacteria, virus u hongo.
La mayoría de las personas se pueden recuperar en un periodo
de 1 a 3 semanas, pero también existen casos que tardan muchos años en
recuperarse. Algunos síntomas son: fiebre, tos, escalofríos y problemas para
respirar.
Para prevenirla, se sugiere lavar las manos con frecuencia,
evitar que las gripes, se vuelvan más severas o recibir la vacuna adecuada.
Esta es una de las infecciones fúngicas de la piel más
frecuentes. Es causada por un hongo que crece en áreas cálidas y húmedas, por
ejemplo entre los dedos.
Esta infección provoca grandes molestias en la zona
afectada, generalmente picazón, escamas, enrojecimiento así como unas grietas
de color blanco, muy desagradables, entre los dedos. Ocasionalmente puede
causar ampollas.
Una persona puede infectarse con el pie de
atleta al caminar descalza sobre suelos húmedos y contaminados, tales como
duchas comunes, piscinas o saunas. Además si no se lava las manos después de
tocar una superficie contaminada, puede propagar la infección a otras partes.
La tiña corporal (tinea corporis)
Esta infección suele afectar a las partes expuestas del
cuerpo, como los brazos, las piernas o la cara, y causa una erupción en forma
de anillo rojo. La tiña es contagiosa. Se puede contraer al entrar en contacto
con alguien que ya tiene tiña o tocar objetos contaminados, como la ropa de
vestir o la ropa de cama. Los animales domésticos, como ovejas, vacas y las
mascotas pueden ser portadores de los hongos que causan la tiña.
Candidiasis (Candida albicans)
La C. Albicans es un hongo común que a menudo vive en la
boca, el estómago, la piel y la vagina para el caso de las mujeres. Por lo
general, no causa ningún problema, sin embargo cuando se está enfermo,
embarazada, tomando antibióticos o se tiene diabetes, este hongo puede
multiplicarse y causar los síntomas de la candidiasis.
Dicha infección a menudo se observa como pequeñas manchas
blancas, que dejan una marca roja si se frotan. En las mujeres, la candidiasis
vaginal puede causar picazón y una secreción blanca.
Se sabe que puede afectar a los bebés recién nacidos en su
boca y esto se denomina candidiasis oral. En dichos casos es fácil confundir la
infección con las manchas blancas de la leche. No suele ser grave, pero los
bebés con candidiasis bucal en la garganta pueden dejar de alimentarse
adecuadamente. La candidiasis también puede desarrollarse en el área del pañal.